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By Jorg Kastner

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Sample text

Bueno, ¿qué les parece a ustedes, quién escribió este texto? Los guardias permanecieron en silencio sin saber qué decir, algunos trataron de adivinarlo: — ¿François Ravaillac, el asesino de Enrique IV? —O el asesino de Enrique III, aquel fraile dominico... —Sí, se llamaba Jackes Clément. —No, a ése lo traspasó con una lanza la guardia de Enrique después del atentado. No tuvo tiempo de escribir nada. — ¿A lo mejor, fue aquel Gerard, el que disparó contra Guillermo de Orange el Taciturno? Más tarde lo ejecutaron.

Y tanto más preocupantes por cuanto se han producido coincidiendo con este doble asesinato tan espantoso. —Y no sólo por la coincidencia —objetó Alexander, inclinándose hacia adelante—. Más importante me parece el nexo entre ambos asuntos. — ¿Cuál sería, según usted? —preguntó el teniente coronel en tono de inocente curiosidad. —Con el debido respeto, es algo que se nos ha escapado de las manos. — ¿Se refiere a la desaparición del registro de armas? —Exactamente. Von Gunten se encogió de hombros.

En usted luchan entre sí muchos sentimientos contradictorios —añadió el Papa—. Por una parte, experimenta una inmensa cólera contra los demás y contra sí mismo. ¿Tiene eso algo que ver con los terribles asesinatos? —Sí, Santidad. —Pero, ¿por qué tanta cólera contra sí mismo? ¿Acaso cree que habría tenido que impedir que ocurrieran los hechos? —No. ¿Cómo habría podido hacer tal cosa? Ignoraba los propósitos de Danegger. —Sí, claro. No voy a seguir insistiendo, Alexander. Pero, si algo lo atormenta, puede venir a verme cuando quiera.

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